sábado, 26 de junio de 2010

El año internacional de la astronomia 2009 y el Sr. Castillo


Mi abuela me contaba que en la plaza principal de mi ciudad, existía un personaje algo extrovertido, enigmático y curioso; que se plantaba con su telescopio y prestaba el servicio de observación a los morelianos transeúntes que paseaban por esos lugares de antaño, eso sí; mediante la muy decorosa suma de cinco centavos por vistazo.


Camilita, una niña científica de 5 años, insistiendo en querer ver la Luna y las estrellas, debido al boom publicitario del año Internacional de la Astronomía y junto con la historia del enigmático personaje que recordaba tanto, se confabularon misteriosamente e influyo en mi, de tal manera que decidí, tomar mi equipo y emularlo.


Hasta la fecha, sé que lo conocían solo por su apellido ó por el apodo de “El burro de oro”, que tenía unas hijas maestras de primaria y se instalaba en la plaza de armas al costado poniente de la catedral, por donde están las escaleras para subir y tener acceso a ella y que cuando llueve se convierte en una peculiar cascada, debido al desnivel de la construcción. Habré de investigar al respecto.


Solo sé que me convertí, en el segundo (claro, después de este interesante personaje, por que por lo pronto, no he descubierto otra persona que por amor al arte, por así decirlo, pierda su tiempo de esa manera) Astrónomo Amateur de Acera de esta ciudad.

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